Vivo en un piso 13. No tengo idea de cómo llegó una oruga a mi balcón para tejer su crisálida en una de mis plantas (intento de bonsai de acacia, de 2 años).
El caso es que ahí está. Hoy va conquistando la corona del arbolillo y me pregunto si en ese ánimo devastador (que es a la vez parte de su ciclo vital) pasará a otra planta. O si al trepar lo que queda de la copa, la temporalidad de su naturaleza jugará, casualmente, con metáfora de meta alcanzada.
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