De Roberto Gómez Bolaños hemos sabido como libretista, director, actor y superhéroe. También fue boxeador en sus años de juventud. En el libro “Y también poemas” muestra otra faceta, “otra más”, como sugiere el título de la obra.
No es mi voz ni la de un grito contestatario; es la del más admirado latinoamericano, a quien la nobleza le antecede cada rima. Dedicado especialmente a los asesinos de este país, a quienes no les basta con hacer de la muerte un espectáculo de exhibir, incluso, en vallas de “nosotros SÍ vamos a toros”… ya también se matan hipopótamos a sueldo y bajo el amparo político del absurdo.
EL TOREO
No estoy hablando de Roma
con sus muros de granito
ni estoy hablando de un rito
que en el tiempo se desploma.
Hoy el futuro se asoma;
Calígula ya no asiste
al espectáculo triste
del infame Coliseo…
y sin embargo el Toreo
con obstinación persiste.
¡Es la fiesta sin igual!
… Pero el corazón advierte:
¿es una fiesta la muerte?
¿Es artista el criminal?
Y el desenlace final…
¿No amerita su condena
constatar que la faena
se tradujo en agonía,
en brutal carnicería
y en sangre sobre la arena?
Y más aún: sobresalta
observar a tanta gente
que aplaude sonrientemente
la brutalidad que exalta.
Por lo tanto hace falta
señalar con precisión
que toro y torero son
prototipos de modestia,
pues en calidad de bestia,
el público es el campeón.
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