Las causas que nos mueven

Uno entra a Facebook y de repente una cantidad considerable de personas está comprometida (nada tan poco comprometido) mediante el “me gusta” o el enlace compartido de la causa de turno. La indignación del día, diría el buen amigo Pablo. Siente entonces uno que la volatilidad de lo que surge en las redes sociales es inversamente proporcional al criterio con el que se consumen dichos contenidos. Hoy, el estandarte de la moral, el prócer de la condición humana enarbolando las banderas de un motivo más de indignidad en este país: el señor Gregorio Pernía y la campaña no más Jota Mario, que se puede evidenciar aquí y aquí.

Comencemos por el video que desata la oleada de ciber-opinión este día:

 

Claro, lo que el hombre dice es cierto, llevamos una década o más siendo testigos de las intransigencias e irrespetos de Jota Mario Valencia en su programa matutino. Lo que pasa es que Gregorio pierde por método.

Primero lo primero: me sumo a la lista de personas que sienten desagrado por tan poco dimisionario personaje público. De hecho, está en mi top de indeseables de la farándula colombiana, seguido de Calero, el monito de el Lavadero con su respectiva Negra, la que se le asimila en tamaño y le supera en velocidad a la última (una tal Diva), y casi todo el elenco de Noticias RCN.

Toda vez aclarado este panorama, considero que la grima gregoriana por Jota Mario y sus comportamientos públicos es tan pesada como el Jota Mario mismo. Pregunto, ¿qué hay de nuevo en lo expresado por Pernía? Nada, el tema fue simplemente puesto en el plató por otra figura pública y eso le hace acreedor de aplausos a tan noble paladín mediático. ¡Pero de qué forma! Aclaremos, pues:

  • Conmueve el fondo blanco, la postura férrea, y la consigna sobre el maltrato verbal. También mueve la entraña la cintilla en su pretensión evolucionista. Todo va bien hasta que el actor plantea que entre dormir y ver a Jota Mario en televisión se pierde la mitad de la vida. No desglosemos, pues, la causa/efecto científica, vital, mental y hasta práctica que está ligada al sueño. Ya me perdió desde ahí.
  • Gregorio, quien -insisto- me cae bien, asume entonces la rienda de los valores, la ética, los principios, la moral y el respeto. Convoca a Jota Mario a que base su espacio televisivo, su poder mediático, en dichos bases de la dignidad humana. Amigo, llevá tu propuesta a Televida. Vos mismo has sido parte de esto, pero como parece que no te has dado cuenta, ¡bienvenido al capitalismo salvaje, al imperio del entretenimiento vacuo, al adormilamiento de las masas por cable coaxial! Todos sabemos lo que vende y eso no merece extender este párrafo. Lo han estudiado y criticado arduamente desde mediados del siglo pasado por allá en Frankfurt y lo venimos repitiendo con insurrecto acento. Este fue el sistema que nos tocó. Adaptémonos o encontremos alternativas o muramos, pero no intentemos luchar con lo que viene en esencia, por defecto. Te supera, nos supera y no va a cambiar.
  • Cuando usted agrede a una mujer es cuando se mete conmigo…“, le advierte con carácter de ranchero. Caray, paradigma de la masculinidad y el caballerismo. Pero sí, de acuerdo. “No voy a volver a prender mi televisor desde las 5:30 AM hasta las 10:30 AM“. Limitada oferta en la parrilla de programación la que le surten a Gegorio. Ojo que ahí viene la mejor: “… que usted [silencio corto mientras se escucha el paso del pliego de papel en que se escribió el discurso] le pida perdón a 42 millones de colombianos…”. ¡Hasta cuándo con el cliché de los 40 y tantos millones de colombianos! Como ciudadano de Colombia exijo no ser incluído en cuanta glosa se les ocurre meterme a mí y a otro nada despreciable tanto de gente. Reafirmo que no me simpatiza el pelón en cuestión, pero me viene igual que tenga audiencia o no, que se excuse o siga con sus improperios. Reales tragedias han sido ofrecidas en envoltorio de excusas sin que ello modifique la realidad, sobre todo porque la nuestra no requiere de justificaciones ni perdones sino de cambios radicales, profundos y legítimos en nuestra concepción social y cultural. No es sólo un contenido de televisión lo que necesita modificarse.

A lo mejor los elementos de donde encolo esta pequeña crítica parten de las falencias en el discurso del actor Pernía; una nimiedad, pensarán muchos. La intención aparentemente es buena y de ahí tan afamada y vertiginosa respuesta en las redes sociales, espacio que, promulga Gregorio, es el que le ha dado los elementos de su juicio; por tanto el hombre no está más que representando lo que parece un interés colectivo de una esfera pública virtual.

Que así sea, pues, y no resulte en un protagónico intento por mantener viva su condición de figura pública (que intentaría por este medio trascender a líder de opinión) para acometer un nuevo impulso de carrera política, que no le funcionó ya una vez a pesar tan afamada y deseada forma. Si así fuera, no se preocupe, señor Pernía. En las redes sociales, como en la TV, muchos tienen sus 15 minutos de fama. La diferencia es que aquí se olvida más rápido. Y a los demás, que sigan alzando con ahínco los teclados, que de todos modos saldremos en silencio por la puerta.

Una iniciativa que hay que apoyar

Es evidente: esa reforma debe archivarse. ¿Por qué tanta insistencia? ¿Qué motivos son los que mueve a la Ministra cuando todos estamos diciendo NO a la reforma? ¿Dónde hay una verdadera revolución de la educación desde lo institucional? Por favor, ya no más.

Los invito a escuchar el concepto de Sergio Fajardo, próximo gobernador de Antioquia y presidente del Consejo Superior de la Universidad de Antioquia: clic aquí.
A continuación, el formulario basado en oiga.me para enviar a los congresistas un mensaje respetuoso y propositivo que les aporte elementos para la serie de discusiones que comenzarán a partir del 10 de noviembre de cara a la polémica reforma.

Pide la retirada de la reforma educativa en Colombia

Si vives en Colombia, [puedes ayudar a defender el sistema educativo][1]. El próximo 10 de noviembre de 2011, la comisión sexta del Congreso realiza la primera de las dos sesiones necesarias para aprobar la reforma a la Ley 30. Escribe a nuestros representantes políticos en el Congreso de Colombia a través de este sencillo formulario y pídeles el retiro del proyecto de ley que reforma la educación superior, más conocido como la “Ley 30″. Si miles de personas lo pedimos claro y con argumentos no podrán silenciarnos.

Desde la [Mesa Ampliada Nacional Estudiantil][2] (MANE), los estudiantes de este país exigimos al Congreso de la República de Colombia: ¡Ni reforma, ni Ley 30, queremos construir una ley de manera colectiva!.  Súmante al movimiento estudiantil, escribe a todos los congresistas con educación y respeto, de manera muy sencilla, pídeles que detengan la ley y que abran un proceso participativo.

[1]: http://youtu.be/Kt_B6zufbFs
[2]: http://manecolombia.blogspot.com/



¡Que se escuche tu voz! Para participar en la campaña escribe aquí tu mensaje, nosotros nos encargamos de que llegue de forma eficaz a todos los responsables

 


 

 

 

 

 

Erguido el metal en Altavoz 2011

Las eliminatorias en la categoría metal para el Festival Internacional Altavoz 2011 tuvieron lugar el domingo pasado -14 de octubre- en la carrera Carabobo, entre el Jardín Botánico y el Parque Explora. La locación fue más que apropiada para el evento masivo más fuerte del metal de la ciudad, con unas bandas que salpican de calidad y energía y con un público que se destaca entre los demás géneros por su afluencia fervorosa.

Este año fui invitado por el Portal Medellín Cultura para documentar el evento como bloguero, por lo que pude apreciar la totalidad de la jornada de una manera diferente: más cerca que el público, pero sin los afanes del periodista que toma dos o tres testimonios para publicar una información reducida/reduccionista. Me fui entonces con cámara en mano, batería de repuesto, varias memorias SD y un micrófono de cable cortico (que me obligaba a hacer planos muy cerrados en las entrevistas, ya verán).

De la jornada me quedaron entonces más de 90 minutos en video y muchas expectativas para el Festival Internacional, al que espero acudir para realizar un ejercicio similar. Después de más de 7 horas de metal, finalmente lo que aquí presento se queda también corto, agregando que es una labor dispendiosa cubrir la totalidad de las bandas para una sola persona en un tiempo oportuno. Lo que verán a continuación es una muestra de lo mucho que tiene por resaltarse de aquel domingo y de la escena metalera de la ciudad. Al grano.

Absolution Denied, apertura como de cierre.

Esta banda de death metal melódico rompió con el paradigma de que quien abre el concierto está relegado a una baja asistencia o a una respuesta pobre de parte del público. Con un año de conformación, Absolution Denied desplegó una capacidad técnica y musical que desde ya los perfila como banda emblemática para el futuro del metal local.

Julián Castaño, vocalista, brinda un contexto sobre la banda, sus influencias y su próxima producción discográfica. Nos cuenta también cómo percibió el recibimiento del público en los clasificatorios de Altavoz 2011, siendo ésta la primera participación de Absolution Denied en el festival.

Reviviendo el concierto desde una propuesta  mortuoria: Detriktuss.

Justo cuando el ánimo se enfriaba  tras una leve lluvia y un grupo que pareciera no conjugarse con las expectativas de la platea metalera, aparece entre lápidas en el escenario Detriktuss, abanderados del underground en lo que su voz líder, Samael, denominó como metal negro de la muerte.

Juan Carlos Henao, conocido en la escena local del metal como “Chengo” (“Chengore” en Detriktuss), acompañó a esta banda de black metal en la producción de su trabajo más reciente: Dehumanized with Rage. Con ocasión de las eliminatorias de Altavoz 2011 participó también en la tarima de Detriktuss como guitarrista.

“Chengo”  nos habla en esta cápsula de su vínculo con la banda, del trasegar de estos representantes del underground, de la respuesta del público del festival y, por supuesto, de la vigencia del discurso que mueve Detriktuss en sus letras, manifiesto también en boca de Samael a modo de interludio entre algunas de las canciones que tocaron.

No Raza con el número réprobo marcando su emanación.

13, número maldito. Supe que ese domingo de Altavoz cumplía No Raza 13 años desde su formación (o eso me pareció escuchar). Fue la banda con la que más compartí en esa jornada de metal y hoy, publicando este video, no me explico por qué no los entrevisté. Se trataba simplemente de formalizar una conversación como cualquiera de las que he tenido con ellos desde que les sigo la pista hace varios años. A lo mejor me excedí en confianza por la cercanía y dilaté el momento hasta que se acabó el día o tal vez no los quise importunar porque siempre, durante el festival, me pareció que estaban preparándose en esto o aquello para subir con todo a la tarima.

Finalmente lo que presento aquí es una colcha (mal tejida) de retazos en video. Digo “mal tejida” porque las tomas que hice carecen de saber técnico, pero (hago la salvedad) rebosan en entusiasmo, el de un fanático de la banda que quería capturar todo al mismo tiempo, obteniendo un todo mal-logrado. A eso sumemos los desequilibrios de sonido que resultan de una cámara sencilla postrada frente a amplificadores variopintos en decibeles.

El caso es que esta cápsula cumple con un único objetivo: capturar pedazos de momentos que vivió la banda en los clasificatorios de Altavoz 2011. Ahí se los dejo con una invitación, por si se les hace insoportable el sonido o la inestabilidad de mi intento de cámara: bajen el volumen al video y pongan a sonar la canción de No Raza que más les guste. Que el 13, número maldito, proceda a favor de esta colosal banda.

Reencarnación de la Reencarnación.

En Altavoz 2011 Reencarnación luce el título de invitado especial. Cuando Víctor Raúl Jaramillo, vocalista, me indicó que el tatuaje casi a la altura del hombro derecho representaba a Hermes, dios y emisario olímpico, le recordé que yo había sido su estudiante, precisamente de Hermenéutica, hace ya 8 años.

Reencarnación es una de las bandas pioneras del metal en Latinoamérica. Alex Okendo se encargó de recordarlo cuando cerró el festival con Morbid Macabre. Abundan los relatos entre los metaleros de vieja data sobre cómo las bandas extranjeras de metal extremo cuentan entre sus influjos musicales con esta agrupación. Nadie que se precie de ser metalero en Medellín (con cierta cantidad de años, aclaro) desconoce de Víctor -el mencionado Piolín- y de su banda.

Particularmente, fue inevitable mi sesgo cuando le hice a Víctor esta pequeña entrevista: lo vi con ojos de alumno. Pongo sobre la mesa entonces algo de contexto para el video.

Inicialmente le pregunté sobre cómo veía el país hoy, cuando aquellos conflictos sociales que inspiraron las letras de Reencarnación en los 80 seguían vigentes, pero con nombres distintos. “Y con personas diferentes”, continúa él.

Tras 27 años de trayectoria con Reencarnación, lo cuestiono sobre la respuesta del público de Altavoz 2011, en su mayoría gente joven que no conoce la historia y los antecedentes de la banda que ven actualmente. Como buen profesor, a su respuesta le añade una lección a la juventud.

Ya entrados en el tema social, le pido que me dé su opinión sobre Altavoz como espacio de encuentro juvenil, como posible escenario para disipar por momentos la violencia de la ciudad, como alternativa para los jóvenes que no pretenden ser parte de guerras de barrios ni caer ante barreras invisibles.

Finalmente, ¿qué podríamos esperar los fanáticos de Reencarnación en adelante? La Reencarnación de la Reencarnación, explica.

Morbid Macabre, tradición viva de la vieja escuela.

La banda Masacre es casi el apellido Alex Okendo. Sin embargo, es con Morbid Macabre, su proyecto alternativo, que vimos a este legendario vocalista sobre las tablas de las eliminatorias de Altavoz 2011.

Morbid Macabre, como banda invitada este año, cerró la jornada con su propuesta de death metal suramericano de vieja escuela.

Alex habla del compromiso que siente al tocar con esta agrupación, que con un trabajo discográfico rodando por el mundo trae actualmente -con energías renovadas- el estilo de aquellas bandas locales de metal extremo originadas en los 80.

La ocasión merece preguntarle a este pionero del metal en Colombia acerca de cómo visualiza el futuro del metal en el país y en la ciudad.

Otros apuntes.

Agrupaciones mayúsculas. Resalto nuevamente la calidad de los grupos que se presentaron en estos clasificatorios. Desde mi subjetividad, considero que también sobresalieron especialmente en el escenario los que menciono a continuación:  Revenge, con su detonante heavy speed metal hizo gala de su prolífica capacidad musical. Vitam et Mortem dejó en el público un anhelo de su adictivo extreme death metal. Eternal evocó sus canciones de la época gloriosa del gothic metal de Medellín y dejó claro que están de regreso tras 5 años de ausencia.

Jurados. Tres jurados evalúan la participación de las bandas en las eliminatorias de Altavoz y definen cuáles de éstas participarán del Festival Internacional a realizarse en octubre. Los criterios obedecen al aspecto musical, a la puesta en escena y a la proyección de los grupos en el mercado comercial o underground.  Jaime Ocampo, líder de Athanator (evaluador del aspecto de proyección) destaca la cultura del metal local y aplaude la afluencia de los metaleros medellinenses. David Rivera, violinista de Tenebrarum y de la Orquesta Filarmónica de Medellín (jurado del aspecto musical) lamenta que la elección sea reducida a dos bandas. El tercer jurado, Juan David Alzate, periodista Premio Simón Bolívar y director de UN Radio Medellín, se ocupó del aspecto escénico.

Pregunta. ¿No vale la pena que el festival internacional se realice también en Carabobo? Debe ser  más económico al no incurrir en gastos de “tapicería”, además de que no está el molesto retorno que causa el muro del Parque Norte. Incluso hay dónde sentarse.

 

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El fragmento sonoro de la presentación de los videos anteriores  pertenece a la canción No Fake Bullets, de la agrupación santandereana Metal Destroyer. Usada bajo licencia Creative Commons. Fuente: http://www.jamendo.com/es/album/86607

Metamorfosis en el balcón

Vivo en un piso 13. No tengo idea de cómo llegó una oruga a mi balcón para tejer su crisálida en una de mis plantas (intento de bonsai de acacia, de 2 años).

 

El caso es que ahí está. Hoy va conquistando la corona del arbolillo y me pregunto si en ese ánimo devastador (que es a la vez parte de su ciclo vital) pasará a otra planta. O si al trepar lo que queda de la copa, la temporalidad de su naturaleza jugará, casualmente, con metáfora de meta alcanzada.

 

 

Este video, publicado hace algunos días, muestra cómo la oruga abre la parte superior del capullo para salir a, creo, alimentarse. La he visto abrirlo también para arrancar trozos de las ramas y hacerlos parte de su envoltura sedosa.

 

¿Algún entomólogo entre el público?

El Esmad le da la bienvenida a la UdeA

Llegará cuando menos pensemos el momento en que los agentes del Esmad cumplan un año haciendo presencia permanente en las porterías de la Universidad de Antioquia por orden del actual gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos (engalanado en la imagen).

Lo más probable es que cuando sea el momento del primer aniversario estén todos los componentes del festín típico: torta de papa explosiva, cánticos al son de las palmas de los estudiantes, ojos cerrados [lágrimas] al soplar de los cañones de gases con sus buenos deseos. El ágape, para no perder la costumbre, ha de contar con actividades como “póngale la cola al diálogo”, “rompe la piñata (de los bienes públicos)”, “baile al son del balín” y “ésta macana no es mía”.

 

 

Recuerdo dispar

De Álvaro recuerdo sobre todo los mocasines brillantes, cuero lustrado con empeño que bien le hacía juego al pantalón de paño y al cabello peinado religiosamente hacia atrás con abundante gomina. Una cabeza surcada por las líneas delgadas, paralelas, que dejaba la peinilla de bolsillo a su paso desde las horas de la mañana.

Otro marco de referencia en su rostro era el bigote, recto, pulido con disciplina de general. La camisa, ésa sí desentona en este recuerdo vago que tengo de un hombre dedicado con su apariencia, a lo mejor en consonancia con lo extravagante de los dictámenes de la moda de la época. Agitados ochenta, despreocupados noventa.

Él no era de los tíos que ve uno con frecuencia, así que nunca sentí un afecto cercano; si acaso le mencionaba “tío” porque alguna vez me fue indicado por mi madre.  Sus eventuales llegadas a las reuniones en casa de la abuela tenían un hálito de respeto, también de incomodidad. Se sentía en el aire. Pasaron muchos años para que lo volviera a ver desde aquella vez en que se presentó al ágape familiar con un CD como trofeo, artilugio novedoso por esos tiempos, de “Iván y sus bam band”.

Hoy a Álvaro parece que lo consumió la vida, quizá cobrándole los años de entrega al aguardiente, como buscando una compensación por los estropicios que el fervor etílico acarrease en su familia. La justicia natural de las cosas, considero. Dicen las abuelas que nadie se va de este mundo sin pagar por sus actos, que acá quedan las cuentas claras antes de la partida final. El tío Álvaro, puedo asegurar, es evidencia en este caso a favor del argot y la creencia popular.

El pelo gardeliano y el bigote siguen ahí, aferrados a los pliegues de la cara del hombre agotado. La altivez con que recordaba al tío palidece cuando, al subir las escaleras de la estación del metro, me toma del brazo a causa – me queda la duda- del alcohol que lleva a cuestas este domingo de madres o de la extinción inexorable de su humanidad. Los mocasines son de plomo.

Pensaría que, en las mañanas, se sabe él frente al espejo en el estado de su martirio. De sus actuaciones y ausencias señalaría como la consecuencia más diestra el haber perdido a un hijo, con la amargura que ello conlleva, por dejarlo a merced del sicariato para que la parca pasara factura sin mora, como le pasa a quienes entre las balas del barrio se llevan la mano al bolsillo.

Siento algo de lástima por este hombre. A lo mejor la compasión se acaudala en el torrente sanguíneo per se, no importando la distancia real ni la afectiva ni la simbólica. Esa sensación momentánea va menguando, efímera, cuando en el camino me cuenta, como si fuera prueba de su valía, que está en capacidad de “chupar” él solo, que en esa cantina esquinera de Envigado le conocen ya (bonita la membrecía, digo) y que lo bueno de parcharse allí es que cualquiera le pone en la mesa media botella de guaro para sellar con hechos la infatuación de traqueto frente a un desconocido.

Concluye afirmando que lo mejor de todo es que estando en esa esquina, al cruzar la calle, está la casa de la mamá. Vuelvo a la conmiseración.

Microcuento que no es cuento

[En medio de la conversación]

- Alberto* me contó que en ese pueblo del suroeste Mario Uribe tiene una finca inmensa.

- ¿Sí?

- Y que todo el mundo allá sabe que el man estaba untado porque la parte de arriba del terreno es prácticamente un cementerio.

- ¿Pero sí ves cómo es la gente?

- Qué culpa van a tener, si a la gente le da miedo.

- Sí, listo, que les dé miedo es una cosa. ¡Pero que aún así salgan a votar por Uribe es otra!

[Silencio]

* Nombre cambiado por seguridad de la fuente… en este país, uno nunca sabe.

Medellín, a solas contigo

Imagen tomada de http://www.gonzaloarango.com/imagen/gonzalo-arango-7.htmlLo que escriba aquí puede pasar por pobre e insulso. Les comparto un texto bellísimo de Gonzalo Arango, en su propia voz, a quienes tengan 20 minutos para escucharlo con la sensibilidad que merece.
Medellín, a solas contigo. Gonzalo Arango. Tomado del disco “Nadaísmo” de la Colección Literaria HJCK, Bogotá, 1999
Nota: esta reproducción no tiene fines comerciales y es publicada única y exclusivamente para deleite de quienes vivimos la dicotomía de amar y odiar esta ciudad.

Medellín, a solas contigo. Gonzalo Arango

Otra vez Medellín está roja. ¿Y entonces?

Otra vez Medellín está puteada. No es precisamente que haya terminado la temporada de calma: aquí no hay estaciones climáticas en cuestiones de violencia. Siempre la ha habido, sólo que de vez en vez se logra adormilar la bestia.

Medellín roja

Miren no más de dónde sale la foto: http://makeflog.com/Pumpergummy/f-207.aspx

Un amigo afirma que si no es por la polvareda que levantan los medios de comunicación, la preocupación institucional no se pone de manifiesto. No estoy en calidad de desmentir tal afirmación, pero a pesar de lo impopular que puede ser el actual alcalde de Medellín (a quien se refirió específicamente), tengo la certeza de que si hay alguien que puede entender el conflicto urbano y proponer salidas es él. De hecho, hace unos días escuché en la radio algunas luces sobre la caracterización que él, experto en el tema, ha hecho de los actores de la violencia urbana. Para solucionar un problema, lo dicta desde la abuelita suya hasta el método científico, hay que observarlo y comprenderlo primero.

Ah, que si entiende el problema entonces por qué no hace nada, juzgan algunos, la mayoría. Primero, ¿a quién le consta? Lo que para mí sí es obvio es que una persona, por inteligente, académico o alcalde que sea no puede solo con un problema de tales consideraciones. Y aquí -tan acostumbrados a rajar con la misma hacha del himno antioqueño- nos queda más fácil echarle la culpa al otro, en este caso el alcalde de turno. ¿Qué hemos hecho nosotros?

Decía hace un momento en Twitter, y se lo decía precisamente ayer a mis estudiantes, que tranquilamente podemos bajar de la Línea J o K del Metrocable y dirigirnos a la Estación Aguacatala para luego comernos un plato de 35 mil pesos en el Parque Lleras. Y estamos tan acostumbrados a la inequidad que ni siquiera nos cuestionamos, ni siquiera nos indignamos. Está claro que prevalece el interés individual por encima del bienestar común, ¿de qué nos quejamos entonces?

El problema que tiene Medellín en materia de violencia urbana no es nuevo y no se iba a terminar con las incursiones militares que popularizaron el gobierno del expresidente Uribe. No era darle bala a las guerrillas ni desmovilizar los paramilitares. Por hacer lo primero, se terminó dándole bala a los inocentes. Por hacer lo segundo, los exparacos reciben un sueldo del Estado mientras se reorganizan en empresas narcotraficantes, mafias de menor envergadura, pero con mucho poder en la punta del gatillo.

Medellín tiene una historia larga y tendida de inequidad social y económica, empecemos por ahí. El siguiente aspecto a atender necesariamente es el educativo. Pero qué va, si paradójicamente allá en los escenarios donde es prioritaria la acción gubernamental en esos sentidos también ayudaron a elegir al presidente actual, al que va con los métodos de la fuerza (mediática, industrial, militar) y no con educación y dolor social, porque ya la consciencia social no es suficiente, hay es que sentir dolor para que den ganas de hacer algo.

Si no ayudaron a elegir más de lo mismo -que, está visto, para nada ha servido- como mínimo dejaron las urnas vacías a la postre para los posibles fraudes. Esto es otra discusión, sí, y al parecer Santos pinta a ser el mejor presidente que jamás haya tenido la historia de esta Patria Boba. Y yo ya estoy cayendo en eso de echarle la culpa al otro… es que ¡miren cómo estamos de amañados a hacerlo!

La violencia, los actos de violencia deben ser combatidos con indignación colectiva, indignación de masas. Pero no con marchas de camisetas blancas y banderas tricolores, sino con el repudio individual, el de cada uno sumado al de cada otro, el de todos. Hay que apoyar también lo institucional, no nos malacostumbremos a estar siempre de cómodos o de pseudo-revolucionarios intelectuales: es decir, esperando a ver cómo los políticos arreglan las cosas o atacándolos porque supuestamente no hacen nada. ¿Qué ha hecho usted para que en su propia casa no haya violencia? ¿Qué ha hecho por ser menos hostil con el busero, la mesera, el vecino?

Es que somos hostiles, andamos malencarados para protegernos del otro, porque entendimos desde niños que en la esquina podía aguardar la muerte y que pasando un puente podía explotar una bomba… y si nos quedamos esperando a que llegue la próxima temporada de paz, a que la violencia se extinga en invierno, las generaciones que vienen detrás irán creciendo tal como nosotros lo hicimos: cagados del miedo.

PS1: Ayer, ya no tan lejos de mi casa, escuché unos disparos distintos a los que nuestro oído se acostumbró, más propios de escena de acción de un ruidoso multiplex. Murió un niño inocente por el fuego cruzado.

PS2: La violencia sólo ha dejado una cosa buena: bandas de metal.

Contra la inercia y la inopia

Transportarse en bus por esta ciudad es una experiencia poco grata si a las laderas pronunciadas sumamos las formas en que muchos conductores hacen su trabajo, que transgreden la decencia, la prudencia y la tranquilidad.

También es un momento ruidoso. Los motores rugen y dejan chorros negros y densos de humo, los frenos del vehículo son lacerados como caballos deteniéndose ante el fuego y se sintonizan desde temprano los gritos estrepitosos del típico locutor de emisora popular, que goza de dirigirse a sus oyentes como “mamita rica” o “mai niño”, según el caso.

El alto índice de desempleo es proporcional al de subempleo. “Subempleo” es el eufemismo que denota el trabajo informal, sin las prestaciones sociales legales y sin condiciones laborales dignas. El bus urbano es, entonces, un no-lugar de trabajo.

Y entre esa gente que se sube al bus, salta la máquina registradora y entrega un producto “sin ningún compromiso”, cuando frecuentamos una ruta podemos establecer en poco tiempo quién aborda en qué esquina, qué tipo de “chucherías” vende, cómo se expresa y en qué cambia ese discursillo de venta homogeneizado:

- “… Espero no incomodar con mi presencia quitándoles 4 ó 5 minutos de su agradable tiempo (…) El día de hoy vengo a ofrecerles este rico y delicioso dulce llamado (…) Por tan sólo doscientos la unidad o -para su mayor economía- lleve los 2 por trescientos o los 3 por quinientos”.

Este tipo de ventas está antecedido generalmente por la acción obligante del vendedor a que su producto sea recibido por el potencial consumidor, apelando a la buena educación de quien recibe o a una triquiñuela de intimidación mediante la exhibición/entrega del dulce rompiendo con la campana proxémica. O sea, te ponen el dulce en la cara.

Y bien, de todas las formas azucaradas, empaquetadas, justificadas y recitadas de venta en buses, mi preferencia es propiamente por las musicalizadas: disfruto cuando alguien se sube con su guitarra y a su modo interpreta un tango, un bolero o una canción juvenil de ésas que te recuerda necesariamente a alguien. Y el conductor en un acto de solidaridad le baja el volumen al vallenato de rigor, mostrando algo de humanidad.

El video que les comparto muestra un dúo de música andina. La cámara capta el ruido “natural” del bus con el que los muchachos compiten, y el encuadre -por más que se quiera- es susceptible de los trajines de la ruta y de quien la padece. Estos ‘pelaos’, como mucha gente en Colombia, le ganan a los días contra la inercia y la inopia: